México, un viaje a través del sabor
Algunos lugares permanecen contigo a través de los recuerdos que creas. Otros a través de los sabores que descubres.

El año pasado elegimos México para nuestra luna de miel. Buscábamos sol, calidez, cultura y comida extraordinaria. Lo que encontramos fue mucho más. Desde las vibrantes calles de la Ciudad de México hasta la belleza eterna de Oaxaca y el ritmo lento de Puerto Escondido, cada lugar nos invitaba a experimentar México a través de los cinco sentidos.
Mientras viajábamos no podía dejar de pensar en cuánto tienen en común la gastronomía y la moda:
Ambos comienzan con una idea.
Ambos celebran la artesanía.
Ambos cuentan historias.
Ambos tienen el poder de permanecer con nosotros mucho tiempo después de que haya pasado el momento.

Nos hospedamos en Hotel Condesa DF, un lugar donde la arquitectura atemporal, las mañanas tranquilas y el ritmo del barrio te hacen sentir como en casa al instante. El café % Arábica se convirtió en nuestro ritual diario antes de pasear por galerías, boutiques y la notable escena culinaria de la ciudad.

Cada comida parecía una historia, pero una se quedó con nosotros sobre todo: EM. Delicado, inesperado y profundamente emotivo, fue un recordatorio de que las experiencias más memorables, ya sea en comida o moda, son las que dejan un sentimiento duradero.
EM: creativo, refinado e inolvidable.
Máximo — Cocina de temporada con alma
Contramar: un vibrante clásico de mariscos
Pujol: cocina mexicana contemporánea en su máxima expresión
Hotel Condesa DF — Diseño atemporal en el corazón de Condesa
Oaxaca: donde vive México
Por pura casualidad, nuestro viaje coincidió con el Día de los Muertos, haciendo la experiencia aún más inolvidable. La ciudad cobró vida con color, música y emoción mientras las calles se llenaban de caléndulas, velas, altares hechos a mano y el inconfundible aroma de Pan de Muerto.

Hay algo profundamente auténtico en Oaxaca. Sus vibrantes tradiciones, su rica artesanía y su ritmo más lento lo hacen diferente a cualquier otro lugar. Aquí, la cultura no se presenta para los visitantes, simplemente se vive. Si hay un lugar que realmente captura el alma de México, es Oaxaca. Sin duda, fue lo más destacado de nuestro viaje y un lugar que permanecerá con nosotros para siempre.
Dónde comer y alojarse en Oaxaca
Oaxaca ofrece un sinfín de lugares extraordinarios, pero si tuviera que elegir solo dos restaurantes, estos serían.
Crudo: es un omakase japonés increíblemente especial elaborado enteramente con ingredientes de la región. Es íntimo, inesperado y profundamente conectado con Oaxaca. Prepárate para salir de tu zona de confort: chapulines, lombrices y sabores locales aparecen a lo largo de la experiencia, reinterpretados con precisión y elegancia.
Levadura de Olla: lleva la cocina de las montañas que rodean Oaxaca a un entorno contemporáneo. Su fundadora se inspira en la comida que cocinaba su abuela, trabajando con productos locales y recetas ancestrales dándoles una voz moderna.

Nos alojamos en Otro Oaxaca, un tranquilo refugio arquitectónico donde el diseño contemporáneo se encuentra con el alma histórica de la ciudad. Desde sus tranquilos interiores hasta la azotea con vista a la catedral, cada detalle lo invita a reducir la velocidad y simplemente asimilarlo todo.

Puerto Escondido: desacelerando
Nuestra última parada fue Puerto Escondido, donde nos hospedamos en el Hotel Terrestre, diseñado por Taller de Arquitectura (TACO). Más que un hotel, se sentía como un lugar para reconectarse con la naturaleza. Paseos descalzos por la arena, arquitectura que se integra perfectamente con el paisaje y tardes largas y tranquilas nos invitaban a abrazar un ritmo de vida más pausado.
A tan solo unos minutos, la playa rápidamente se convirtió en parte de nuestra rutina diaria. Mañanas junto al mar, almuerzos largos, margaritas frescas y Nowhere más ser.
Una noche, experimentamos Kakurega Omakase, donde la técnica japonesa se combina con ingredientes locales excepcionales en un hermoso entorno al aire libre. Cada curso se sintió considerado, simple e inolvidable.

Quizás eso sea lo que más recordaré de México. Ya sea un menú de degustación excepcional o una pequeña taquería en la calle, cada comida se prepara con la misma generosidad, autenticidad y respeto por los ingredientes locales. Aquí, la comida no es simplemente algo que se come, sino que forma parte de la vida cotidiana.

Puerto Escondido: Un Lugar Digno De Visitar
A sólo unos metros se encuentra Casa Wabi, un lugar que capta a la perfección el espíritu de la costa oaxaqueña. Diseñado por el arquitecto japonés Tadao Ando, es mucho más que una base: es el lugar donde la arquitectura, el arte contemporáneo y la naturaleza conviven en completa armonía.
Rodeado por el Océano Pacífico y un paisaje virgen, ofrece un diálogo único entre la artesanía local, los artistas internacionales y la belleza de la sencillez. Un lugar de silencio, inspiración y contemplación que merece la pena visitar.

Hasta el próximo viaje
Cada lugar deja algo atrás. A veces es un sabor que nunca olvidarás. A veces es la calidez de la gente, los colores de un mercado o el silencio de una madrugada junto al mar.
México nos recordó que los viajes más significativos no se miden por los lugares que visitamos, sino por los recuerdos que recogemos en el camino.


